jueves, octubre 20, 2005

Despertando

Sé que cada minuto que siga tomando café y leyendo hará que tenga que correr para estar lista a tiempo, probablemente no me dé tiempo de desayunar. Pero el café está tan rico que no quiero apresurarme, todavía no. Sigo disfrutando de un despertar lento, donde los sueños se van deshaciendo poco a poco y no de golpe como hacen los despertadores. Dejo que el líquido obscuro recorra despacio y me vaya desperezando al mismo tiempo que me estiro en la cama y leo.

Me esperan juntas latosas y de flojera absoluta. Tomo un último trago. No hay remedio, se acabó, habrá que esperar otras 24 horas para otro café tan rico.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese momento, antes de entrar a la prisión que es el trabajo, es inviolable, no hay quejas, presiones, miradas... es el momento de confesar que seguimos vivos a pesar de cualquier despersonalización que a veces implique lo laboral.

(Fueron duras las juntas?)

cris dijo...

Placer de dioses, ese momento...
eso sí que nadie se atreva a perturbarlo, puede acabar en la página de defunciones.

Pablo Perro dijo...

ya sabes que prefiero el chocolate, pero comparto la emoción. y la mocion

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

...

Dharma dijo...

El mismo placer que tengo con el primer mate del día... Delicioso!

Saludos!

RAYDIGON dijo...

No te quedes sin desayunar, ¿ok?

Beso

Lutz_saa dijo...

Eso del café por la mañana es casi orgásmico y digo casi porque a veces te lo interrumpen. Te leo grandota y se antoja otro café, así como me enseñaste que se toma, de buen grano recién molido y hecho especialmente para tí. Te entiendo, yo lo tomo antes de despertar a mi hijo, de otra manera el efecto de la cafeína es diferente. Feliz fin de semana y un beso. Lutz

Laudanum dijo...

yo soy una boba porque no me despierto del todo por la mañana. Sirvo café en un termito azul que tengo con forma de taza alta y me voy en el auto bebiéndolo, a fin de llegar a la oficina con café y cara de recién despierta... ¿puede funcionar, no?

galgata dijo...

Son ricos esos momentos en que uno se detiene.. es como si se estuviera a salvo porque nada escandaloso, terrible o confuso sucede a la hora del café...