sábado, septiembre 20, 2008

En la Condesa

Vivo en la misma zona desde que llegué a México. Primero del otro lado del Circuito Interior, donde el casero aseguraba era la misma colonia. Luego, cuando estuve casada, encima de una panadería que ya desapareció y desde hace varios años es una tienda de cosas raras y muebles. Ahora, a la vuelta de ese departamento, casi llegando a una calle con camellón.

Yo digo que el desarrollo de la Condesa comenzó con la Garufa. No sé si fue el primero, pero es el restaurante que yo recuerdo comenzó a poner mesas en la banqueta. Luego siguieron otros y cafés y neverías, fue después que iniciaron las tienditas de ropa, de cosas esotéricas y chunches diversas.

Me encanta que se haya desarrollado la zona, a pesar de que los cafecitos de barrio iniciales han sido desplazados por Starbucks y las panaderías por Krispy Kreme y similares. Hoy me di cuenta que también empiezan a poner tiendas de cadenas como GNC y otra de productos de belleza que no recuerdo el nombre. A cambio de eso tengo una tienda de productos orgánicos donde consigo tortillas hechas a mano y mermelada de lima elaborada con azúcar mascabado. También tengo a dónde ir a cenar caminando o pedir comida cuando no quiero salir de casa.

Hoy amaneció bastante nublado, igual la mañana estaba deliciosa para caminar un rato. Nos fuimos Cirrus y yo al mercado, a comprar unas cosas en la tienda orgánica y a sacar dinero del cajero. De regreso, veníamos muy contentas disfrutando la caminata y anticipando la visita que tendríamos hoy, cuando le pregunté a Cirrus por cuál calle quería regresar. Como ella no tuvo claro qué prefería, di la vuelta para pasar por mi vieja casa. Mientras vivimos ahí, mi entonces esposo rentó el departamento de al lado para poner su despacho, como la propiedad era una esquina, la entrada de éste era por otra calle, precisamente por la que caminaba.

Unos metros antes de llegar a la esquina vi que alguien abría la puerta del que fue el despacho. Pensé que se parecía al que fue mi marido, aunque el hombre se veía algo desgastado. A diez pasos de él tuve una sensación extraña y sin pensar pregunté.

- ¿Carlos?

- ¿Sí? - contestó al tiempo que subió la mirada, la cual hasta entonces mantenía en la llave. Se quedó mirándome esperando respuesta. Sin reconocerme.

- Soy Tramontana.

- Hola.

- ¿Cómo estás? -me acerqué y le di un beso.

- Bien. Estoy bien. -Dijo con un tono abatido y una pausa que me indicó que algo acababa de pasar de lo que aún no se había recuperado.

- No sabía que seguías aquí.

- Sí. La oficina. ¿Vives por aquí?

- Aqui a la vuelta.

- Ah.

Le pregunté por sus papás y sus hermanas. Me dijo que sus hermanas estaban bien y me contó que su papá murió en diciembre, su mamá hace apenas veinte días. Ahí fue cuando entendí ese “Bien. Estoy bien”.

El no me preguntó cómo estaba yo, ni siquiera saludó a Cirrus. Se despidió apresurado. Yo nuevamente me acerqué a darle un beso y medio lo abracé. Tal vez no lo vuelva a ver en otros veinte años, tal vez fue un último abrazo.

Caminé las dos cuadras para llegar a mi casa, elucubrando quién sería yo si siguiera casada. ¿Correspondería mi físico, mi vestimenta, mis ademanes, con lo que vi en él? Creo que si me encontrara con ella no me podría reconocer. Tal vez por eso él no pudo reconocer a la que soy hoy. Y pienso cómo tan solo dos cuadras resultan en vidas tan distantes.

13 comentarios:

BK dijo...

A sólo dos cuadras, pero además compartieron su vida durante varios años... tomaste una desviación en el camino que llevaban.

Mond dijo...

Se me paró el corazón por unos instantes cuando llegué al reencuentro. Tantos recuerdos, tantos "flashazos", tantas cosas... No, no desaparece, el pasado sigue ahí y vuelve, nos cuestiona, nos hace pensar, nos confronta. Sigo impactada, sigo sin imaginarme cómo es él hoy... a ti, a ti te tengo, no te tengo que imaginar.

*SIGH*

Darth Akire dijo...

Si yo estuviera en tus zapatos... rayos!! no sé que hubiera hecho, creo que me habría paralizado.

Y es que, hay muchas cosas que marcan la vida, la transforman... y entre esas cosas definitivamente esta el matrimonio.

Me gustó mucho como escribiste esto. Un abrazo!

Lábani dijo...

Neta que sólo a ti te pasan estas cosas de película.

Promesa que escribiré tu biografía, promess you.

... y será un hit, by the way.

.. lau .. dijo...

Me dejaste shockeada. Seguro pasaron 18 mil cosas por tu cabeza en ese instante, flashes, memorias, imágenes de tu vida con él, con sus papás que ya no están.

Seguramente no pudo reconocerte, no eres, ni por asomo, la mujer con la que él se casó: hoy eres mucho más.

Pillo dijo...

wow, que relato mija, que relato, pero mira la vida siempre nos da oportunidad de despedirnos y dar un ultimo abrazo, lo bueno es que esa otra de esa casa no eres tu y que esta que eres la quiero un monton!!!

sigo pensando en tu escrito...

Ardilla/ Libelula dijo...

se me puso la piel chinita...
no quiero que me pase eso hasta en unos 20 anios!!!

A mi me encanta la mujer que conozco, no se si sea la misma o es una diferente a aquel tiempo con el.
Beso

bLanche ʚïɞ dijo...

pfff!

bLanche ʚïɞ dijo...

¡hola hola!
bonito inicio de semana.
besos y sonrisas

bLanche ʚïɞ dijo...

pues ¿qué creeeeeeeeees? como el meme es para embarrar a cuanta persona quiera uno, pues ya te he incluído.....
así que, a tomarse la foto.
besos!

Mónica dijo...

Cierras de manera estupenda tu relato:
"Y pienso cómo tan solo dos cuadras resultan en vidas tan distantes".
En esa frase, el recorrido del barrio cobra sentido y, a la vez, se disipa. No importa que vivamos a dos cuadras, hay distancias más hondas y más reales.
Vendré a visitarte, me gustó tu blog.

Alice dijo...

que impresion... tan cerca y viviendo en mundos distintos

®øЮïgõ dijo...

parece una historia salida de una pelicula,

ja! y dicen que solo sucede precisamente en las peliculas