jueves, abril 12, 2007

Reservado

Si hubieras reservado un pensamiento intacto para mí, sólo para mí, perdonaría todas tus traiciones, cada una de tus mentiras y hasta el último de tus abandonos. Iría por la vida con la certeza de haber sido amada, con la tranquilidad de saberme deseada, y la credulidad en la transparencia de tus “para siempre”. Pero te fuiste y nos dejamos. Y aunque a veces siento que hay una célula en mis entrañas que te pertenece, casi siempre se me pierde, y sé que es igual para ti.


No nos guardamos rencor, pasaron los meses de odio, tampoco nos tememos amor. Sólo nos quedó el olor de algún mar, las luces de colores cayendo, el sonido de las chicharras al llegar a una isla por la tarde. Pero si hubieras retenido un solo pensamiento para mí, con un suspiro podríamos recuperar la mejor de nuestras tardes juntos.

6 comentarios:

dijo...

La seguridad que da la certeza de saberse amada y deseada ayuda a fortalecer el amor. El no tenerla, lo puede aniquilar

Mond dijo...

Quizás no reservó un pensamiento para tí, pero sí se aseguró de que existieran los recuerdos que tienes de él... la chicharra en la isla, el olor de algún mar, las luces de colores cayendo... hasta la célula que se va perdiendo con el tiempo. Ahí está, eso si es certero.

txusman dijo...

quien asegura "para siempre" o es un incosciente o es un mentiroso... o es un caso único... nada es para siempre
solo los recuerdos... y los olvidos
un saludo

Laudanum dijo...

traigo la sensación de ser pensada por alguien que decidí olvidar hace tiempo o no sé ya cómo nombrar.

Hoy lo recordé.

Me enchinaste la piel. Gracias.

Pillo dijo...

Wow! que hermoso post...en algún momento lo amaste y te amó...aunque ahora no sea ya...como dijo Mond arriba, fué real y eso nadie te lo quita....

Lutz_saa dijo...

Yo creo que si te amó pero lo rebasó la cobardía para comprometerse y la mediocridad de sus sentimientos. Amar requiere comprometerse con el alma, con el corazón, con las entrañas….no con palabras, ni con firmas, ni cohabitando, ni prometiendo nada por siempre. Lo apabulló tu libertad para sentir, para amar, para entregar. Tu derecho a ser tú siempre y bajo cualquier circunstancia y aceptarte como lo que eres, un bello ser humano.